La riqueza expresiva como operacionalización de la creatividad
David Maldavsky

La operacionalización de las defensas no patógenas implica siempre un primer paso, consistente en detectar si las escenas relatadas o desplegadas son o no acordes con el contexto y con el deseo. A su vez, pueden haber defensas habitualmente patógenas, como la desmentida, que en ocasiones tienen un carácter funcional, como ocurre en ciertas situaciones de exigencia social, familiar o somática. Entonces tomamos en cuenta un segundo aspecto, que consiste en la estereotipia de un lenguaje del erotismo (es decir, su carácter monopólico en el discurso de un paciente o un vínculo) o, por el contrario, en la combinación entre varios lenguajes, entre los cuales suele tener alguna cabida el sentimiento de injusticia. Entonces nos encontramos con defensas habitualmente patógenas que son usadas de una manera funcional. Así que hemos recortado un terreno, el de las defensas funcionales, que básicamente está compuesto por defensas no patógenas (acorde a fines, creatividad, sublimación) y algunos empleos funcionales de defensas habitualmente patógenas.

Dentro de este terreno se plantean algunos problemas metodológicos que deseamos discutir, sobre todo el referido a la diferenciación entre una defensa acorde a fines y la creatividad. A veces, al comparar dos discursos, se hace necesario distinguir entre una mayor o menor riqueza de recursos expresivos dentro de un mismo lenguaje del erotismo. Ambos discursos poseen los mismos lenguajes del erotismo, e inclusive las mismas defensas y el mismo estado de ellas, pero uno es notoriamente más expresivo que el otro. En todos ellos predominan defensas no patógenas, son acordes a los deseos y el contexto, y poseen una considerable variedad de erogeneidades expresadas en el discurso, es decir, no son estereotipados. En la clínica esta diferencia puede darse, por ejemplo, entre dos discursos de un mismo paciente, ocurridos con una distancia de un par de años, y en tal caso la alternativa que queda es aludir a un incremento o disminución de su riqueza expresiva. Un problema similar se puede presentar en el terreno psicosocial, al comparar dos discursos de diferentes periódicos, escritores, etc. Las diferencias en cuanto a la riqueza expresiva abarca a ambos niveles de análisis. En el nivel del relato, algún texto puede incluir escenas o rasgos de algún personaje que otros no. Es posible que la diferencia en cuanto a la expresividad entre ambos textos se detecte más en el terreno de las escenas desplegadas (sea por apelar a diferentes recursos: verbales, paraverbales, motrices, sea en el interior de uno de dichos recursos). En este terreno es conveniente destacar que, en el interior de un mismo lenguaje del erotismo, la insistente repetición del mismo repertorio, como ser las dramatizaciones para FG, o las síntesis para A2, o las injurias para A1, no es indicio de riqueza expresiva sino de estereotipia. Ya no se trata de una estereotipia en el sentido de que un único lenguaje del erotismo monopoliza el conjunto y los demás quedan siempre subordinados o casi enmudecidos, sino que se trata de que, en el interior de uno de los lenguajes del erotismo, prevalecen solo unos pocos de los múltiples recursos expresivos disponibles. En cambio, una combinación entre elogios, promesas, exageraciones, comparaciones metafóricas y dramatizaciones, es un indicio más claro de riqueza expresiva. Igualmente, podemos comparar dos periódicos que aluden a un mismo hecho, por ejemplo un atentado en Alemania contra un grupo turco o gitano. Un periódico puede limitarse a informar del episodio, mientras que otro trae aproximadamente la misma información, pero además aporta una foto de la calle donde ocurrió el incidente o un mapa del barrio, y una nota adicional con una opinión sobre los conflictos étnicos y su origen en esa región. Los textos de ambos periódicos son básicamente A2 en cuanto a los actos del habla (aunque el contenido relatado puede corresponder a A1), pero el segundo periódico posee mayor riqueza expresiva que el primero. El grado de expresividad es una forma de operacionalizar mecanismos no patógenos, como la creatividad o la defensa acorde a fines. Así, pues, entre las defensas funcionales, una manera de diferenciar entre el mecanismo acorde a fines y la creatividad consiste en prestar atención a la riqueza expresiva o su ausencia en cada lenguaje del erotismo, o al menos en los dominantes.